Este año pequeñas obras maestras de la televisión como "A dos metros bajo tierra", "Los Soprano", "Dexter" o "Mad Men" quedan rebajadas a un segundo plano porque otra gran producción llega a su fin. El 23 de mayo se emite el último episodio de "Perdidos" - simultáneamente en todo el mundo - y las expectativas de sus seguidores son quizá demasiado altas. La serie ha planteado tantos misterios desde su primera temporada que parece imposible una resolución plenamente satisfactoria.
Desde la tercera temporada, los guionistas acordaron la fecha para el final de la serie. Sólo harían tres temporadas más. Declararon que ya tenían claro el desenlace, pero tenían que desarrollar los acontecimientos que llevarían a él. La última entrega comenzó con un ritmo lento y una reducción en la calidad de los guiones, pero continúo tratando los temas universales de siempre: destino, libre albedrío, redención, ciencia y fe. Todo ello acompañado de la música de Michael Giacchino (compositor en Up) y un elenco de actores de la talla de Michael Emerson y Terry O'Quinn. Y es que "Perdidos" se ha renovado de manera magistral en todas sus temporadas. Es un rompecabezas que, humildemente, me recuerda bastante a algunas novelas del realismo mágico de Sudamérica por su estructura no lineal y por la necesidad de tener que ordenar cronológicamente distintos acontecimientos. Primero se incorporaron los flashbacks de los personajes, más tarde los flashforwards o flashes del futuro y, por último, los flashes de una realidad alternativa. Ahora la audiencia debe encajar las piezas.
Ya desde la primera, aparecieron misterios bastante alejados de la realidad: un paralítico que vuelve a caminar en la isla, unos números que parecen tener un significado en las vidas de los náufragos, un monstruo de humo negro o el hecho de que los personajes se crucen en momentos pasados de sus vidas por alguna razón. Algunos de estos temas ya han sido respondidos y, en consecuencia, el show ha perdido parte de su magia, al no contentar a todos con su resolución. Desde que se introdujo la ciencia ficción en la cuarta temporada, algunos se sienten defraudados; sobre todo, por el hecho de que sus creadores y guionistas dijeran que no meterían viajes en el tiempo.
A falta de cuatro episodios, la sexta temporada, aunque tiene un leve aroma a primera, se aleja bastante de lo que muchos esperábamos. Hace escasos días acabaron de rodar el último capítulo. Así que la suerte está echada. Para disfrutar de la recta final, hay que contemplar la serie en su conjunto, como si acabásemos de poner la última pieza en un enorme puzzle. Aunque al final todo sea un sueño de Resines es difícil que "Lost" no marque un hito en la historia de la televisión, sobre todo por lo bien que nos lo ha hecho pasar.
Jorge Lanza