El Boguijazz organiza una jamsession desde la lejanía para luchar por su reapertura
Desde que el Ayuntamiento de Madrid cerrara el Boguijazz en octubre de 2008, el blues madrileño acumula una cicatriz más en su maltrecha figura. Y es que la retirada de la licencia sorprendió mucho, al tratarse, el Bogui, de una de las salas más serias y maduras de la capital; con un público asiduo entre el que nosotros, sobreexcitados veinteañeros, solíamos ser, con diferencia, los más jóvenes.
Era una sala con clase, que cobraba entrada por los conciertos y que tenía servicio de camareros y reserva telefónica para las mesas. Sobre el escenario, ocupado en gran parte por un majestuoso piano negro de cola, infinidad de músicos protagonizaron momentos irrepetibles que sólo suceden cuando se tocan esas viejas canciones que no suenan dos veces igual.
Actualmente, la mítica sala sigue cerrada, pero según detalla su página web, se están realizando las obras necesarias con la intención de recuperar la licencia de apertura que le fue arrebatada sin demasiada explicación. Sea cual sea el futuro inmediato de este elegante garito, son muchos los que se han movilizado para pedir su pronta reapertura y para apoyar a las salas y a la música menos comerciales. La semana pasada se celebró en La Boca del Lobo una intensa jamsession con ese único propósito; y para defender a las minorías del acoso del que los más poderosos parecen librarse siempre. Se reunieron para la ocasión algunos de los mejores músicos de blues y de música negra del país, como Jairo Zavala y sus compañeros de Vacazul y Tresmil Hombres o los “exiliados” Los Reyes del KO, que muchos consideran la mejor banda de blues de España. Estos últimos abrieron una noche cien por cien bluesera que contó con alrededor de veinte músicos. Más de tres horas de jam con una idea en la cabeza que se manifestaba cada vez que el micro pasaba de mano en mano, al grito de “Free Bogui!”
Leyre Peletier
Desde que el Ayuntamiento de Madrid cerrara el Boguijazz en octubre de 2008, el blues madrileño acumula una cicatriz más en su maltrecha figura. Y es que la retirada de la licencia sorprendió mucho, al tratarse, el Bogui, de una de las salas más serias y maduras de la capital; con un público asiduo entre el que nosotros, sobreexcitados veinteañeros, solíamos ser, con diferencia, los más jóvenes.
Era una sala con clase, que cobraba entrada por los conciertos y que tenía servicio de camareros y reserva telefónica para las mesas. Sobre el escenario, ocupado en gran parte por un majestuoso piano negro de cola, infinidad de músicos protagonizaron momentos irrepetibles que sólo suceden cuando se tocan esas viejas canciones que no suenan dos veces igual.
Actualmente, la mítica sala sigue cerrada, pero según detalla su página web, se están realizando las obras necesarias con la intención de recuperar la licencia de apertura que le fue arrebatada sin demasiada explicación. Sea cual sea el futuro inmediato de este elegante garito, son muchos los que se han movilizado para pedir su pronta reapertura y para apoyar a las salas y a la música menos comerciales. La semana pasada se celebró en La Boca del Lobo una intensa jamsession con ese único propósito; y para defender a las minorías del acoso del que los más poderosos parecen librarse siempre. Se reunieron para la ocasión algunos de los mejores músicos de blues y de música negra del país, como Jairo Zavala y sus compañeros de Vacazul y Tresmil Hombres o los “exiliados” Los Reyes del KO, que muchos consideran la mejor banda de blues de España. Estos últimos abrieron una noche cien por cien bluesera que contó con alrededor de veinte músicos. Más de tres horas de jam con una idea en la cabeza que se manifestaba cada vez que el micro pasaba de mano en mano, al grito de “Free Bogui!”
Leyre Peletier
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